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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Poes&#xED;a de Costa Rica</provider_name><provider_url>https://poesiadecostarica.com</provider_url><title>Nuevas Pandemiaturas - Poes&#xED;a de Costa Rica</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="sagwsXvvTP"&gt;&lt;a href="https://poesiadecostarica.com/2023/11/17/nuevas-pandemiaturas/"&gt;Nuevas Pandemiaturas&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://poesiadecostarica.com/2023/11/17/nuevas-pandemiaturas/embed/#?secret=sagwsXvvTP" width="600" height="338" title="&#x201C;Nuevas Pandemiaturas&#x201D; &#x2014; Poes&#xED;a de Costa Rica" data-secret="sagwsXvvTP" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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Pues parece espont&#xE1;neo, pero no lo es tanto. Aunque es fluido, me cuestiono menos y me dejo ir, todo ajusta y tiene sentido, es muy agradable, te comento, tanto como si me ocupara de la poes&#xED;a y creo que indirectamente lo hago pero desde otra perspectiva menos versificada pero siempre desde el lenguaje, salvo las cosas que hago y quiero hacer con la fotograf&#xED;a, algo a lo que me quiero dedicar durante los pr&#xF3;ximos 5 a&#xF1;os, que todav&#xED;a gozar&#xE9; de buena vista. Quiz&#xE1;s hasta veo un documento final m&#xED;o que tendr&#xE1; textos y fotograf&#xED;as y lunas y perras llamada Luna de raza Beagle, y Felipe, una especie de autobiograf&#xED;a colectivizada, mi propia experiencia vital convertida en objeto literario fotogr&#xE1;fico, m&#xE1;s o menos por ah&#xED;. S&#xED;, pero ya no lo llamaremos Collage, porque no es una superposici&#xF3;n de cosas, sino una integraci&#xF3;n en distintos formatos de una energ&#xED;a que fluye desde un cuerpo, en un tiempo y en un espacio determinados&#x2026; Desde que inici&#xF3; la pandemia, la guerra libra sus batallas ahora en los hospitales, donde los h&#xE9;roes usan mascarilla y guantes de l&#xE1;tex. Sus trincheras son los salones insuficientes donde se aproximan a los contagiados para limpiar la sangre seca de sus labios y revisar sus aparatos respiratorios. La vida acab&#xF3; siendo una flema apestosa, mientras la fe se qued&#xF3; en las iglesias. Hoy cada uno viaja por su cuenta, o a la sumo en medio de su burbuja, aunque las calles est&#xE1;n cada vez m&#xE1;s vac&#xED;as, las enredaderas crecen sin control, la gente ya no se asoma a sus jardines, las fachadas de las casas lucen desoladas, como si en sus interiores solo habitaran fantasmas imperceptibles. Ahora los alimentos se distribuyen casi que exclusivamente en cestas colocadas sobre las espaldas de mensajeros miserables que pedalean incansablemente, contratados para alimentar a aquellos hoy asintom&#xE1;ticos, que ma&#xF1;ana muy probablemente acabar&#xE1;n tambi&#xE9;n al cuidado de los nuevos h&#xE9;roes, que no son tales, solamente seres que escogieron vivir cerca de la muerte, creyendo as&#xED; poder llegar a conocerla y posiblemente controlarla. Al principio solo eran alimentos preparados, conforme avanzaron los d&#xED;as y aumentaron los contagios, los mensajeros del alimento, as&#xED; vamos a llamarlos, tambi&#xE9;n transportaban granos, aceites, carne, pan, verduras y hasta papel higi&#xE9;nico. Cuando las &#xF3;rdenes eran voluminosamente considerables cambiaba el medio de transporte por un peque&#xF1;o veh&#xED;culo de carga. A pesar de ellos los transportistas de alimentos preparados continuaron en aumento, algunos modernizados, con peque&#xF1;os motores de dos tiempos adaptados a sus bicicletas para facilitarles la tarea, agilizarla un poco y permitirles viajar distancias m&#xE1;s largas. Pero la aventura no ha tenido buenos resultados y la situaci&#xF3;n se agrava conforme pasan los d&#xED;as, cada d&#xED;a aumenta el n&#xFA;mero de contagios, el n&#xFA;mero de internados en las Unidades de Cuidados Intensivos y los muertos ya comienzan a adquirir cifras preocupantes. Tanto que casi todos ya tenemos amigos y conocidos que han comenzado a morir a consecuencia del virus y los desastres que de manera acelerada provoca en el organismo. Pareciera que la vida misma ser&#xE1; una batalla permanente en una guerra interminable, donde el aumento de las bajas es cada vez m&#xE1;s complicado. A veces pareciera que la clase pol&#xED;tica est&#xE1; determinada con sus perradas e indiferencias a aumentar las bajas, como si su acceso al poder dependiera cada vez menos de los votantes, como si los electores para alcanzar sus cargos fueran otros no revelados. Como si ya las urnas hubieran dejado de ser relevantes. Los lavatorios para las manos se han convertido en la nueva realidad. Los dise&#xF1;os var&#xED;an seg&#xFA;n el tipo de comercio al que nos acerquemos y para no tener que tocar las llaves que controlan el agua de las tuber&#xED;as, los sistemas se activan mediante una palanca colocada de tal manera que la llave se active desde el pie, como el acelerador de un autom&#xF3;vil que se presiona para dejar pasar el combustible hasta los sistemas de aceleraci&#xF3;n, solo que en lugar del combustible las tuber&#xED;as trasladan el agua necesaria para acompa&#xF1;ar los qu&#xED;micos empleados para desinfectar las manos de posibles virus. Han surgido muchas bromas en torno al lavado tan frecuente de manos que se ha instalado en la cotidianeidad, al tal punto que por eso se evita adem&#xE1;s saludarse con el estrech&#xF3;n de manos. Se dice oficialmente que ese tipo de saludo es contagioso, pero todos sabemos que detr&#xE1;s de ello se oculta el deseo de evitar que sintamos esa h&#xFA;meda viscosidad que comienza a ser parte de nuestras manos, dificultando incluso el agarre. Nunca m&#xE1;s que ahora se ha hecho realidad la imagen de escaparse de las manos&#x2026; Toda la vida me he cruzado con gente mayor. Mis padres, mis t&#xED;os, mis vecinos, mis abuelos, mis maestros escolares e incluso mis profesores universitarios todos han sido por lo general gente mayor y cuando algunas veces me han tocado instructores m&#xE1;s j&#xF3;venes o menos mayores que otros, siempre he sentido la diferencia de edad. Toda la vida he tenido muchos amigos que son mayores que yo, y aunque los trato con confidente camarader&#xED;a siempre he reconocido en ellos la superioridad de su edad y en consecuencia sus ventajas en experiencia y generalmente madurez para enfrentar la cotidianeidad. Toda la vida he estado rodeado de gente mayor, pero no es sino hasta este momento de mi existencia, en que me heRead More &raquo;</description></oembed>
