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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Poes&#xED;a de Costa Rica</provider_name><provider_url>https://poesiadecostarica.com</provider_url><title>Margherita - Poes&#xED;a de Costa Rica</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="oDActRA6Gk"&gt;&lt;a href="https://poesiadecostarica.com/2023/12/08/margherita/"&gt;Margherita&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://poesiadecostarica.com/2023/12/08/margherita/embed/#?secret=oDActRA6Gk" width="600" height="338" title="&#x201C;Margherita&#x201D; &#x2014; Poes&#xED;a de Costa Rica" data-secret="oDActRA6Gk" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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Luego eran retirados del lugar y sus expedientes archivados como no reclamados, donde adem&#xE1;s de los datos b&#xE1;sicos obtenidos del registro nacional, cuando eran identificados, se adjuntaban detalladas fotograf&#xED;as de la autopsia, incluyendo torsos abiertos, como compuertas de barcos cargueros vac&#xED;os en su interior. A un costado del esqueleto, se apilaban los intestinos y otros &#xF3;rganos internos babosos y amorfos, que transformaban al ser humano en un monstruo repulsivo cuando era desarticulado y la armon&#xED;a de su universo existencial se reduc&#xED;a a &#xF3;rganos sueltos, compuestos de c&#xE9;lulas y tejidos, en proceso de descomposici&#xF3;n.&#xA0; Algunos cad&#xE1;veres eran despellejados completamente y variadas muestras eran previamente tomadas a su descarte, para an&#xE1;lisis posteriores. Obligatoriedades insertas en los manuales judiciales sobre los procedimientos en las autopsias. Una vez terminados los ex&#xE1;menes, no hab&#xED;a inter&#xE9;s en reconstruir aquellos cad&#xE1;veres que no ser&#xED;an reclamados, de modo que terminaban en grandes bolsas de desecho conteniendo la estructura &#xF3;sea, piel y &#xF3;rganos, todo revuelto y confundido con aquel olor a sangre y mierda que se desprend&#xED;a de aquellos organismos intervenidos y completamente desarticulados, la antesala de la putrefacci&#xF3;n. La fetidez podr&#xED;a alcanzar escalas insoportables, tanto que los responsables de las autopsias deb&#xED;an meterse densos tacos de algod&#xF3;n en ambas cavidades de la nariz y respirar por la boca, con tal de evitar que aquellos olores les provocaran n&#xE1;useas, mareos y en ocasiones p&#xE9;rdida del conocimiento. El cuerpo en estos casos perd&#xED;a la posibilidad de hacer la transici&#xF3;n al otro mundo de manera completa, individuos cuyas muertes violentas les hab&#xED;an hecho perder su condici&#xF3;n humana, almas errantes que se separaban del cuerpo, pero no lograban acceder al m&#xE1;s all&#xE1; y se quedaban penando entre los seres vivos, incapaces de ser percibidas. Existe la creencia de que un cuerpo desmembrado de esa manera pierde su condici&#xF3;n humana, volvi&#xE9;ndose un deshecho y bien es sabido que ning&#xFA;n deshecho posee alma. Las almas que alguna vez habitaron aquellos cuerpos quedan libres pero desorientadas, extraviadas en un limbo oscuro e indefinido en el cual vagar&#xED;an por los siglos de los siglos. Se conocieron en una pizzer&#xED;a y en una pizzer&#xED;a -la misma en que se enamoraron- se casaron. Aquel era su negocio ante la comunidad, bajo el cual se escudaba su principal operaci&#xF3;n comercial que era la de fungir como almacenador temporal de droga en tr&#xE1;nsito. Su tarea no era la distribuci&#xF3;n local, esa era una l&#xED;nea muy peligrosa del negocio, siempre expuesta al robo por parte de los mismos adictos desesperados o bien sometido a la requisa de los judiciales que ca&#xED;an sorpresivamente con orden en mano para revolcar todo y descubrir las guaridas de la droga destinada para el comercio al menudeo. Esas eran formas del negocio muy expuestas y no le interesaban, por peligrosas y adem&#xE1;s por la poca utilidad que generaban. Lo suyo era recibir grandes cargamentos y enfriarlos durante algunos d&#xED;as, mientras segu&#xED;an su curso v&#xED;a mar&#xED;tima, o por tierra hasta el Valle Central. Tan pronto como entregaba un cargamento, terminaba su trabajo, la droga pasaba a manos de terceros que se encargaban de los pasos siguientes. Generalmente no demoraban m&#xE1;s de tres a cinco d&#xED;as en sus escondites, la paga era inmediata y en efectivo, como era toda transacci&#xF3;n del narcotr&#xE1;fico. Le hab&#xED;an ofrecido pagarle con droga, pero no estaba interesado. &nbsp;Todo esto lo supo tiempo despu&#xE9;s, cuando ya era muy tarde. Ella se acerc&#xF3; a la pizzer&#xED;a atra&#xED;da por los rumores acerca de la buena calidad que ofrec&#xED;a el establecimiento, hecha al horno, de pasta delgada pero tostada y crocante, generosa en sus ingredientes y una calidad en el queso que a su vez la dejaba esponjosa y deliciosa. Fue un romance corto. Aunque su puesto era en la cocina, como encargado directo de la preparaci&#xF3;n de aquellas ruedas de pasta y otros ingredientes, que tan buena opini&#xF3;n hab&#xED;an levantado en la comunidad, desde la primera vez que la vio llegar, &#xE9;l decidi&#xF3; atenderla personalmente. Al principio ella ordenaba varias pizzas del men&#xFA;, hasta que comenz&#xF3; a ordenar casi que &#xFA;nicamente la llamada Pizza Margarita, no solo porque ese era su nombre sino porque aquella pizza era una verdadera delicia. Considerada la m&#xE1;s simple de las pizzas estilo italiano compuesta de harina de trigo, sal, agua y levadura, cubierta con salsa de tomate y queso, la forma en que se fund&#xED;an el tomate y el queso en aquella versi&#xF3;n la sedujeron completamente. Por su parte, al verla llegar, &#xE9;l ni se preocupaba por recibir la comanda desde el sal&#xF3;n, lo ten&#xED;a claro y entonces le preparaba la versi&#xF3;n personal de aquella pizza, cuidadosamente cortada en cuatro humeantes rebanadas, para luego sentarse frente a ella y observarla comer en silencio, mientras re&#xED;a de satisfacci&#xF3;n. Al principio, ella llegaba algunas veces acompa&#xF1;ada por sus amigas, pero conforme avanzaron en el coqueteo y la seducci&#xF3;n, continu&#xF3; llegando sola y siempre buscaba sentarse en el mismo lugar, desde el cual ten&#xED;a una buena vista de la cocina donde aquel pizzero hac&#xED;a su trabajo. Al poco tiempo se fueron a vivir juntos y unas semanas despu&#xE9;s, en una sencilla ceremonia en la pizzer&#xED;a los cas&#xF3; un abogado amigo de &#xE9;l, cliente del restaurante, o eso parec&#xED;a porque llegaba a ese lugar todas las semanas acompa&#xF1;ado de sus clientes para almorzar o cenar. Ordenaban una pizza familiar cortada en 12 porciones y, generalmente, se tomaban hasta dos botellas de vino. EntreRead More &raquo;</description></oembed>
