{"version":"1.0","provider_name":"Poes\u00eda de Costa Rica","provider_url":"https:\/\/poesiadecostarica.com","title":"Migraciones - Poes\u00eda de Costa Rica","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"yQeNLeKWfN\"><a href=\"https:\/\/poesiadecostarica.com\/2023\/11\/17\/migraciones\/\">Migraciones<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/poesiadecostarica.com\/2023\/11\/17\/migraciones\/embed\/#?secret=yQeNLeKWfN\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Migraciones&#8221; &#8212; Poes\u00eda de Costa Rica\" data-secret=\"yQeNLeKWfN\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/poesiadecostarica.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/poesiadecostarica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/MASKA.jpg","thumbnail_width":1024,"thumbnail_height":599,"description":"Yizlein Guilarte dec\u00eda el gafete que llevaba colgado y que la correa que lo sosten\u00eda desplegaba al nivel de su abdomen, completamente legible para quienes curiosos nos acerc\u00e1bamos a la caja y en la operaci\u00f3n de pago quer\u00edamos actuar con cordialidad, llam\u00e1ndola cort\u00e9smente por su nombre. A diferencia de la gran mayor\u00eda de personas, luego de m\u00e1s de 20 meses de pandemia, que hab\u00edan aceptado llevar la mascarilla indefinidamente y en consecuencia las hab\u00edan personalizado, mediante telas coloridas, otras con telas de un tono grave y oscuro, pero con alg\u00fan motivo que los distinguiera, Yizlein la llevaba del tipo cl\u00ednico desechable, hechas de ese material tipo papel procesado confeccionadas con doble y hasta triple capa para mayor protecci\u00f3n cuando se intercambiaban palabras con los dem\u00e1s o se respiraban atm\u00f3sferas posiblemente contaminadas. Mi ur\u00f3logo por ejemplo llevaba una de tela que desplegaba la paleta de colores y el distintivo de la Liga de la Justicia. Me re\u00ed en silencio en una visita reciente que le hice, porque en mi criterio no coincid\u00eda aquel despliegue facial con la investidura del especialista, usualmente amable pero fr\u00edo y distante a la vez. Es un buen ur\u00f3logo, pero no lo considero un superh\u00e9roe. Aunque quiz\u00e1s \u00e9l si se tomara en serio los ep\u00edtetos que la poblaci\u00f3n le entregaba a la comunidad sanitaria del pa\u00eds, en agradecimiento por su labor infatigable y perseverante en los nosocomios, con jornadas dobles, horas reducidas de descanso y amplia exposici\u00f3n al contagio. A veinte meses de haberse desatado la pandemia y con estos espor\u00e1dicos episodios de apertura que permit\u00edan las autoridades, espoliados por la presi\u00f3n de la empresa privada, el desempleo creciente y los buenos datos estad\u00edsticos que iba arrojando la tarea sanitaria para el control del contagio, as\u00ed como la normalizaci\u00f3n de las casos graves hospitalizados, la vida social -el comercio incluido- se iba reanudando siempre con cautela y responsabilidad, pues un comercio que irrespetara los protocolos sanitarios se arriesgaba a ser clausurado, lo mismo que un cliente irrespetuoso o negacionista que incumpliera lo que le correspond\u00eda, se arriesgaba a no ser aceptado en el comercio. En algunos comercios el sistema de control de ingreso hab\u00eda mejorado, era m\u00e1s r\u00e1pido e impersonal, pues ya no hab\u00eda que hacer fila para lavarse las manos y luego llegar hasta la entrada para recibir un aparato con lector l\u00e1ser en el cuello encargado de leer la temperatura corporal, bajo la responsabilidad de un empleado de establecimiento. Ahora se instalaban unas torretas de un metro y medio de altura aproximadamente desde el suelo, donde las personas introduc\u00edan su mano para recibir una peque\u00f1a raci\u00f3n de alcohol en gel para frotarse las manos mientras la temperatura era le\u00edda en ese instante por el mismo aparato que al retirar la mano dec\u00eda en un tono rob\u00f3tico: \u201ctemperatura normal\u201d.&nbsp; A un costado de la entrada un funcionario del supermercado fiscalizaba la operaci\u00f3n en silencio, asegur\u00e1ndose que todos los que ingresaban llevaran mascarilla y cumplieran con aquel requisito previo de ingreso, mientras en su mano sosten\u00eda un contador que le permit\u00eda adicionalmente llevar un control del n\u00famero de personas que ingresaban y, de esa manera, mantener el establecimiento dentro de los aforos permitidos. Al acercarme a la caja, lo primero que me encontr\u00e9 de frente fue ese gafete con aquel nombre y entonces le dije: \u201cJizlein Guilarte, qu\u00e9 interesante su nombre, es la primera vez que lo escucho.\u201d Ella me sonri\u00f3 con la mirada e inmediatamente me respondi\u00f3: \u201cEso me han dicho, pero en realidad es muy com\u00fan.\u201d Ya para entonces sab\u00eda yo que aquella muchacha no era costarricense sino venezolana, pues su acento era n\u00edtidamente caraquense. As\u00ed que respond\u00ed inmediatamente: \u201cAh, venezolana, con raz\u00f3n no me sonaban ni su nombre, ni su apellido\u201d, a lo que ella respondi\u00f3 siempre en tono amable: \u201cs\u00ed se\u00f1or, soy de Venezuela\u201d. No dije m\u00e1s y termin\u00e9 de vaciar la canasta sobre la bandeja de pago y los productos comenzaron a rodar hasta sus manos que no llevaban guantes y, antes de comenzar la lectura de los c\u00f3digos de barra me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfFactura regular o electr\u00f3nica?\u201d&nbsp; \u201cCorriente\u201d, respond\u00ed en buen costarricense y terminamos la tarea en silencio, yo al otro extremo de la bandeja, cargando en mi bolsa los productos ya registrados en el sistema. Al retirarme luego de un gracias y una sonrisa rec\u00edproca con la mirada me fui pensando que esa chica Yizlein no estaba en Costa Rica, trabajando de cajera en un supermercado a consecuencia de la pandemia, sino seguramente ella y su familia hab\u00edan abandonado Venezuela buscando una mejor vida, ante la crisis venezolana generada por el control pol\u00edtico y militar del chavismo, el cual desafiaba a Washington abiertamente y \u00e9ste le echaba encima toda su poderosa maquinaria de odio, repudio, rencor y persecuci\u00f3n internacional bloqueando a la naci\u00f3n venezolana su posibilidad de crecimiento comercial para con ella volcar a la poblaci\u00f3n contra su propio gobierno y responsabilizarlo de la miseria en que se hab\u00eda convertido su cotidianeidad y su futuro incierto.&nbsp; En mis per\u00edmetros, lo m\u00e1s cercano que hab\u00eda estado de aquel apellido Guilarte era a trav\u00e9s de la familia Guil\u00e1, quienes ten\u00edan una tienda distribuidora de art\u00edculos para el arte y la pintura llamada Arte Guil\u00e1, en los alrededores de la Universidad nacional. O sea, el nombre adem\u00e1s de comercial se presentaba de manera inversa al de esta muchacha. Quiz\u00e1s el origen fuera el mismo, pero en Costa Rica se asentaron primero los Guil\u00e1 y este fraile hasta ahora escuchaba por primera vez la existencia de una Guilarte."}