{"version":"1.0","provider_name":"Poes\u00eda de Costa Rica","provider_url":"https:\/\/poesiadecostarica.com","title":"Margherita - Poes\u00eda de Costa Rica","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"4JNQFhVbG2\"><a href=\"https:\/\/poesiadecostarica.com\/2023\/12\/08\/margherita\/\">Margherita<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/poesiadecostarica.com\/2023\/12\/08\/margherita\/embed\/#?secret=4JNQFhVbG2\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Margherita&#8221; &#8212; Poes\u00eda de Costa Rica\" data-secret=\"4JNQFhVbG2\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/poesiadecostarica.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/poesiadecostarica.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/unlector.jpg","thumbnail_width":236,"thumbnail_height":319,"description":"Un relato in\u00e9dito perteneciente al libro &#8220;Cr\u00f3nicas del reloj de arena&#8221; Nunca imagin\u00f3 que aquel tatuaje que se hicieran juntos en el d\u00eda de su boda, le servir\u00eda para identificar a su pareja, o lo quedaba de su cuerpo cuando finalmente lo encontraron. En la bit\u00e1cora del necrosario, sus restaban descansaban reunidos temporalmente en una bolsa para ser enviados inmediatamente a una fosa com\u00fan, en compa\u00f1\u00eda del resto de cad\u00e1veres no identificados. Era pol\u00edtica que los cad\u00e1veres completos o los cuerpos mutilados no reclamados, luego de una muerte violenta, se dejaban \u00fanicamente cinco d\u00edas en las bateas del gran refrigerador que constitu\u00eda la sala de cuerpos de la morgue judicial. Luego eran retirados del lugar y sus expedientes archivados como no reclamados, donde adem\u00e1s de los datos b\u00e1sicos obtenidos del registro nacional, cuando eran identificados, se adjuntaban detalladas fotograf\u00edas de la autopsia, incluyendo torsos abiertos, como compuertas de barcos cargueros vac\u00edos en su interior. A un costado del esqueleto, se apilaban los intestinos y otros \u00f3rganos internos babosos y amorfos, que transformaban al ser humano en un monstruo repulsivo cuando era desarticulado y la armon\u00eda de su universo existencial se reduc\u00eda a \u00f3rganos sueltos, compuestos de c\u00e9lulas y tejidos, en proceso de descomposici\u00f3n.\u00a0 Algunos cad\u00e1veres eran despellejados completamente y variadas muestras eran previamente tomadas a su descarte, para an\u00e1lisis posteriores. Obligatoriedades insertas en los manuales judiciales sobre los procedimientos en las autopsias. Una vez terminados los ex\u00e1menes, no hab\u00eda inter\u00e9s en reconstruir aquellos cad\u00e1veres que no ser\u00edan reclamados, de modo que terminaban en grandes bolsas de desecho conteniendo la estructura \u00f3sea, piel y \u00f3rganos, todo revuelto y confundido con aquel olor a sangre y mierda que se desprend\u00eda de aquellos organismos intervenidos y completamente desarticulados, la antesala de la putrefacci\u00f3n. La fetidez podr\u00eda alcanzar escalas insoportables, tanto que los responsables de las autopsias deb\u00edan meterse densos tacos de algod\u00f3n en ambas cavidades de la nariz y respirar por la boca, con tal de evitar que aquellos olores les provocaran n\u00e1useas, mareos y en ocasiones p\u00e9rdida del conocimiento. El cuerpo en estos casos perd\u00eda la posibilidad de hacer la transici\u00f3n al otro mundo de manera completa, individuos cuyas muertes violentas les hab\u00edan hecho perder su condici\u00f3n humana, almas errantes que se separaban del cuerpo, pero no lograban acceder al m\u00e1s all\u00e1 y se quedaban penando entre los seres vivos, incapaces de ser percibidas. Existe la creencia de que un cuerpo desmembrado de esa manera pierde su condici\u00f3n humana, volvi\u00e9ndose un deshecho y bien es sabido que ning\u00fan deshecho posee alma. Las almas que alguna vez habitaron aquellos cuerpos quedan libres pero desorientadas, extraviadas en un limbo oscuro e indefinido en el cual vagar\u00edan por los siglos de los siglos. Se conocieron en una pizzer\u00eda y en una pizzer\u00eda -la misma en que se enamoraron- se casaron. Aquel era su negocio ante la comunidad, bajo el cual se escudaba su principal operaci\u00f3n comercial que era la de fungir como almacenador temporal de droga en tr\u00e1nsito. Su tarea no era la distribuci\u00f3n local, esa era una l\u00ednea muy peligrosa del negocio, siempre expuesta al robo por parte de los mismos adictos desesperados o bien sometido a la requisa de los judiciales que ca\u00edan sorpresivamente con orden en mano para revolcar todo y descubrir las guaridas de la droga destinada para el comercio al menudeo. Esas eran formas del negocio muy expuestas y no le interesaban, por peligrosas y adem\u00e1s por la poca utilidad que generaban. Lo suyo era recibir grandes cargamentos y enfriarlos durante algunos d\u00edas, mientras segu\u00edan su curso v\u00eda mar\u00edtima, o por tierra hasta el Valle Central. Tan pronto como entregaba un cargamento, terminaba su trabajo, la droga pasaba a manos de terceros que se encargaban de los pasos siguientes. Generalmente no demoraban m\u00e1s de tres a cinco d\u00edas en sus escondites, la paga era inmediata y en efectivo, como era toda transacci\u00f3n del narcotr\u00e1fico. Le hab\u00edan ofrecido pagarle con droga, pero no estaba interesado. &nbsp;Todo esto lo supo tiempo despu\u00e9s, cuando ya era muy tarde. Ella se acerc\u00f3 a la pizzer\u00eda atra\u00edda por los rumores acerca de la buena calidad que ofrec\u00eda el establecimiento, hecha al horno, de pasta delgada pero tostada y crocante, generosa en sus ingredientes y una calidad en el queso que a su vez la dejaba esponjosa y deliciosa. Fue un romance corto. Aunque su puesto era en la cocina, como encargado directo de la preparaci\u00f3n de aquellas ruedas de pasta y otros ingredientes, que tan buena opini\u00f3n hab\u00edan levantado en la comunidad, desde la primera vez que la vio llegar, \u00e9l decidi\u00f3 atenderla personalmente. Al principio ella ordenaba varias pizzas del men\u00fa, hasta que comenz\u00f3 a ordenar casi que \u00fanicamente la llamada Pizza Margarita, no solo porque ese era su nombre sino porque aquella pizza era una verdadera delicia. Considerada la m\u00e1s simple de las pizzas estilo italiano compuesta de harina de trigo, sal, agua y levadura, cubierta con salsa de tomate y queso, la forma en que se fund\u00edan el tomate y el queso en aquella versi\u00f3n la sedujeron completamente. Por su parte, al verla llegar, \u00e9l ni se preocupaba por recibir la comanda desde el sal\u00f3n, lo ten\u00eda claro y entonces le preparaba la versi\u00f3n personal de aquella pizza, cuidadosamente cortada en cuatro humeantes rebanadas, para luego sentarse frente a ella y observarla comer en silencio, mientras re\u00eda de satisfacci\u00f3n. Al principio, ella llegaba algunas veces acompa\u00f1ada por sus amigas, pero conforme avanzaron en el coqueteo y la seducci\u00f3n, continu\u00f3 llegando sola y siempre buscaba sentarse en el mismo lugar, desde el cual ten\u00eda una buena vista de la cocina donde aquel pizzero hac\u00eda su trabajo. Al poco tiempo se fueron a vivir juntos y unas semanas despu\u00e9s, en una sencilla ceremonia en la pizzer\u00eda los cas\u00f3 un abogado amigo de \u00e9l, cliente del restaurante, o eso parec\u00eda porque llegaba a ese lugar todas las semanas acompa\u00f1ado de sus clientes para almorzar o cenar. Ordenaban una pizza familiar cortada en 12 porciones y, generalmente, se tomaban hasta dos botellas de vino. EntreRead More &raquo;"}