Por: Víctor Hugo Fernández
Existen muchas formas de dejar huella y preservar la memoria. Algunas nacen de grandes instituciones; otras dependen únicamente de la voluntad obstinada de quienes se niegan a renunciar a una idea. Pensaba en ello esta mañana, sentado en una banca del Parque Nacional, mientras observaba a Juan Mata desplazarse entre cámaras, trípodes, poetas y árboles centenarios.
A su lado avanzaba también el cilindro de oxígeno que lo acompaña desde que la enfermedad pulmonar comenzó a limitarle la respiración. Lo arrastra con naturalidad, como quien ha aprendido a convivir con una sombra inevitable. Del aparato salen las delicadas mangueras que rodean su cuello y se integran a su cuerpo para alimentar unos pulmones que ya no pueden hacerlo por sí solos.

Sin embargo, lo más llamativo no es el cilindro. Lo verdaderamente notable es la manera en que Juan ha decidido que la enfermedad no tenga la última palabra.
Mientras muchos habrían optado por recluirse en casa, él continúa saliendo al encuentro de los poetas, organizando grabaciones, coordinando equipos, planificando tomas y editando materiales. Esta mañana convocó a siete autores para incorporarlos a Poesía Viva Costa Rica, un proyecto que se ha convertido en una de las iniciativas más valiosas para la preservación audiovisual de la poesía costarricense contemporánea.
Llegué temprano y pude observar con calma la precisión con que trabaja su equipo. Tres cámaras ubicadas en posiciones estratégicas, micrófonos cuidadosamente instalados, revisiones constantes de sonido e imagen. Todo parece sencillo cuando se contempla el resultado final, pero detrás existe una labor meticulosa donde la grabación y la edición comienzan simultáneamente. Cada ángulo, cada encuadre y cada movimiento anticipan el documento que más tarde será publicado en el canal de YouTube del proyecto.
Poesía Viva Costa Rica nació en 2023 durante diversas conversaciones entre Juan Mata y el poeta Alfonso Chase. La idea inicial contemplaba la posibilidad de desarrollarse con respaldo institucional; sin embargo, los apoyos esperados nunca llegaron. Para muchos proyectos culturales, ese habría sido el final de la historia.
Para Juan fue apenas el comienzo. Ante la falta de financiamiento oficial decidió buscar alternativas en el sector privado. Tocó puertas, buscó patrocinadores, conversó con posibles mecenas y defendió la importancia de conservar la memoria visual y sonora de la poesía costarricense en las voces de sus propios autores.

La perseverancia terminó dando frutos. Desde febrero de 2025 comenzó a grabar, editar y publicar los primeros materiales. Quince meses después, el proyecto ha logrado registrar a sesenta y siete poetas provenientes del Valle Central, San Ramón de Alajuela, Cartago y Turrialba. Además, ha incorporado voces indígenas en lenguas Ngäbere, Bribri y Cabécar, ampliando el alcance cultural y patrimonial de esta valiosa recopilación.
Existe otro detalle que merece reconocimiento. Cada poeta participante recibe una pequeña dieta económica. No se trata de una suma significativa, sino de un gesto de respeto. Una manera sencilla y digna de agradecer el tiempo, la confianza y la participación de quienes entregan su voz y sus poemas para formar parte de esta memoria colectiva.
Esta mañana coincidimos en el Parque Nacional Emanuel Canossa, Otto Apuy —Premio Magón 2025—, Marlene Retana, Esmeralda Méndez, Karla Sterloff, Jorge Treval y este fraile que escribe. Entre lecturas, cámaras y pausas para el café improvisado, predominó la camaradería. Los poetas observaban con atención a quienes leían antes que ellos; aprendían de los gestos ajenos, de las inflexiones de la voz, de los silencios y las miradas. Había algo profundamente hermoso en esa disposición a escuchar.
Porque eso también era poesía. No únicamente los versos que serían grabados, sino la comunidad que se formaba alrededor de ellos.

Al finalizar la jornada pensé nuevamente en Juan Mata. En su cilindro de oxígeno, en las mangueras que acompañan cada uno de sus movimientos y en la serenidad con que ha integrado esa realidad a su existencia cotidiana. Pero sobre todo pensé en su decisión de seguir adelante.
Hay personas que utilizan el aire para sobrevivir. Juan Mata lo utiliza además para construir memoria. Y mientras continúe haciéndolo, seguirá demostrando que la voluntad humana posee una respiración mucho más profunda que la de los pulmones.
Para conocer el trabajo de Poesía Viva Costa Rica y disfrutar de las grabaciones realizadas por Juan Mata y su equipo, los invito a visitar su canal de YouTube:



Con todo mi cariño respeto y admiración vital.
Juan Mata es un enorme valuarte para muchos de nosotros que viendo lo vemos sentimos ese segundo aire vital y necesario.Abrazo muy fraterno.
Me encanta la labor de Juan . Adelante valiente!!!!!