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Literatura y realidad

La libertad con que el escritor construye sus universos narrativos contrasta con los límites que le impone su propia existencia. Entre la soberanía de la imaginación y la resistencia de la realidad se abre un territorio de contradicciones, donde la literatura no siempre consigue reconciliar al creador con el mundo que habita.

Dos hombres separados por un muro: uno arriesga la voz; el otro fuma, convencido de que su impunidad sobrevivirá al humo. Un relato sobre el nacimiento de un caudillo.

La herida abierta

Dos hombres separados por un muro: uno arriesga la voz; el otro fuma, convencido de que su impunidad sobrevivirá al humo. Un relato sobre el nacimiento de un caudillo.

Una fábula mordaz sobre el deseo, la vanidad y el espejismo de lo nuevo. Juan José Arreola convierte un extravagante trueque de esposas en una parábola sobre la facilidad con que confundimos el resplandor con el oro.

Parábola del trueque

Una fábula mordaz sobre el deseo, la vanidad y el espejismo de lo nuevo. Juan José Arreola convierte un extravagante trueque de esposas en una parábola sobre la facilidad con que confundimos el resplandor con el oro.

Un estudio sobre las relaciones de poder entre primates desmonta una antigua coartada: la dominación masculina no constituye una ley natural. Quizá muchas de nuestras jerarquías no provengan de la evolución, sino de las explicaciones que hemos construido para conservarlas.

La naturaleza no dictó el dominio

Un estudio sobre las relaciones de poder entre primates desmonta una antigua coartada: la dominación masculina no constituye una ley natural. Quizá muchas de nuestras jerarquías no provengan de la evolución, sino de las explicaciones que hemos construido para conservarlas.

Una aproximación a esos malestares del cuerpo y la mente que nos acompañan, muy a nuestro pesar. Habitaciones que construimos con palabras y donde basta encender una luz muy débil, apenas suficiente para que el frío pueda verse.

Caída libre

Una aproximación a esos malestares del cuerpo y la mente que nos acompañan, muy a nuestro pesar. Habitaciones que construimos con palabras y donde basta encender una luz muy débil, apenas suficiente para que el frío pueda verse.

Cómo hemos cambiado

Hace dos años, la grandilocuencia tecnológica de un informe policial me llevó a pensar en cuánto habían cambiado nuestras formas de vigilancia. Hoy recupero aquella reflexión ante un fenómeno más inquietante: el uso del miedo y las palabras como armas contra las instituciones democráticas.