Crónicas del reloj de arena
Cada reloj cuenta una historia distinta. Algunos hacen sonar campanas; otros dejan caer arena en silencio. Quizá todos intentan responder la misma pregunta, aunque ninguno consiga explicar del todo qué es el tiempo.
Cada reloj cuenta una historia distinta. Algunos hacen sonar campanas; otros dejan caer arena en silencio. Quizá todos intentan responder la misma pregunta, aunque ninguno consiga explicar del todo qué es el tiempo.
“Los perros cósmicos” no es solo un relato de ciencia ficción; es una disección lírica y satírica de la condición humana a través de la mirada extrañada de lo exterior. Desde la crónica sociológica desembocando en una intensa y conmovedora melancolía, el autor nos confronta con una verdad devastadora: tal vez la verdadera inteligencia cósmica reside en la capacidad de amar y callar, y no en el ruido estéril de nuestra propia grandeza.
La humanidad siempre tuvo bufones, vendedores de humo y charlatanes de feria. También artistas verdaderos. La diferencia es que ahora el antiguo pregonero tiene señal global, algoritmo y patrocinadores.
Hace más de dos siglos murió George Gordon Byron y, como suele ocurrir con ciertos muertos incómodos, todavía no termina de quedarse callado.
Frank Drake (1930-2022). Murió a los 92 años, después de dedicar su vida a convertir una pregunta imposible en una ecuación: ¿hay alguien más allá del silencio?
A veces los cuentos infantiles esconden preguntas demasiado grandes para dejarlas solo en manos de los niños. Bufo, el sapito astronauta, de Juan Mata, con ilustraciones de Deirdre Hyde, es una fábula ecológica sobre la curiosidad, la memoria del planeta y esa antigua necesidad de todo ser vivo: mirar más allá de su propia charca
Existen personas que utilizan el aire para sobrevivir. Juan Mata lo utiliza además para construir memoria
Antes de convertirse en huésped, fue un invasor. Llegaba por el tejado, se deslizaba por las rendijas del techo y aterrizaba directo en mi cocina, donde saqueaba con precisión quirúrgica cualquier carne que encontrara sobre la mesa.
Hay talleres donde se fabrican objetos. Y hay otros donde lentamente se confeccionan los sueños con que el cuerpo desafía la gravedad. El taller de Laura pertenece a esa segunda categoría. Allí el cuerpo aprende a brillar.
Frente al miedo y la resistencia biológica, la muerte no es un misterio insondable, sino el fin de una biografía compartida. Una reflexión sobre el ego, la vejez y la urgencia de humanizar el final del viaje
Por: Víctor Hugo Fernández